¿Hasta dónde llegamos a imponer nuestras exigencias para que en un chico de 13 años se hagan autoexigencias y no quiera faltar a la escuela porque está enfermo? ¿Cuán arraigado tenemos el sentido de la productividad para ir enfermos al trabajo? Obviamente no hablo de todos los casos, porque sigue habiendo chicos que no quieren ir a la escuela y adultos que no quieren laburar. Pero me gustaría hacer una reflexión sobre las cosas que vamos viviendo cuando es época de enfermedades... y en las demás épocas también. El filósofo argentino Rodolfo Kusch define muy bien dos términos que nosotros estamos acostumbrados a usar: "ser" y "estar". El "estar" se identifica con lo estático (la raíz de la palabra es la misma), lo inmóvil. Algo que está por sí y cuyo acento está puesto en su interior. El "ser" , en cambio, se identifica con lo dinámico, lo cambiante. El acento del "ser" está puesto en el exterior. Antes de que dejen de leer porque no e...